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Manos destrozadas después del WOD: no es normal

Herida Callera Mano Real

No, no tienes que «acostumbrarte»

Si has llegado aquí es porque alguna vez has acabado un WOD de crossfit con las manos destrozadas y has pensado: «joder, otra vez.»

Piel levantada. Rozaduras en la eminencia tenar que escuecen en la ducha. Y al día siguiente, intentar colgarte de la barra sabiendo que te va a escocer. Lo normal en estos casos es adaptar los movimientos y evitar la barra un par de días hasta que la cosa mejore. Pero si te pasa cada semana, el problema no eres tú.

Y alguien en el box te dice: «eso es crossfit, por lo menos no te caes.»

Bueno, vale, es verdad que colgarte de una barra implica fricción — pero que acabes con las manos destrozadas cada vez que hay pull-ups en el WOD no debería ser lo habitual. Si te pasa, es que tu material no está haciendo su trabajo. Te explicamos exactamente por qué ocurre y cómo evitarlo.

Por qué se te abren las manos en crossfit

Culpable nº1: no usas calleras (o las que usas no protegen)

Sin calleras, el contacto directo con la barra genera herida de dos formas: abrasión directa si la barra es rugosa, o quemadura por fricción repetitiva si encadenas reps. El magnesio ayuda —absorbe el sudor, reduce la sensibilidad de la palma y retrasa la aparición de ampollas— pero no es un sustituto de proteger la mano. Si no usas magnesio, peor todavía: la palma húmeda se quema más rápido.

Culpable nº2: tus calleras no cubren donde duele

La zona más castigada es la eminencia tenar, esa almohadilla que tienes en la base del pulgar. La mayoría de las calleras son rectangulares y dejan esa zona al aire. Y no es solo que la dejen expuesta — es que el borde recto de la callera queda justo ahí, actuando como un cuchillo contra tu piel. El accesorio que prometió protegerte es el que te está haciendo daño.

Culpable nº3: el cierre te está haciendo una herida extra

Si ves una marca roja donde cierra la callera, el strap es demasiado ancho o la hebilla ocupa más de lo que debería.

Culpable nº4: la callera no es tu talla

Si no es la talla correcta, se forman pliegues. Cada pliegue es un punto de presión extra contra tu palma. La mayoría de calleras del mercado son más grandes de lo que necesitamos. Si dudas entre dos tallas, coge la más pequeña. Sabemos que es lo opuesto a lo que has escuchado siempre, pero es por tu seguridad — una callera grande puede provocar lock grip, y eso es riesgo de muñeca rota. Más no siempre es mejor.

Culpable nº5: aprietas demasiado el cierre

Unas calleras demasiado apretadas producen puntos de cizallamiento. Dicho más claro: los bordes de la callera actúan como cuchillos y te generan cortes. La regla es sencilla — una vez cerradas, deberían poder girarse alrededor de la muñeca. Tienen que acompañar tu mano, protegerla y descargar el antebrazo. Si quieres compresión en la muñeca, para eso están las muñequeras rígidas. Las calleras no son para eso. Recomendado: Como ponerte las calleras

Solución real: cambiar el material

  1. Calleras con forma Mousehelper — que cubran la zona del pulgar, no solo la palma
  2. La talla correcta para tu mano real (S hasta 19cm, B a partir de 19cm)
  3. Una hebilla que no te ataque
  4. Material que deslice, no que frene
  5. El cierre justo — lo suficiente para sujetar, no para comprimir. Para eso están las muñequeras rígidas.

De manos destrozadas a manos sanas: más días de entreno

Si no pierdes días recuperándote de heridas, entrenas más. Y esa es la base de todo: recuperar mejor para poder seguir entrenando. Unas buenas calleras son un dopaje legal. Sentimos mucho decirte que nuestro modelo HANG es dopaje, pero no nos gusta mentir.

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